
Hace ya varios años que vengo ejerciendo la profesión de Médico Veterinario, y junto con eso, estoy observando una tendencia que está aumentando en el tiempo. Más y más gente está adquiriendo mascotas para sus casas. La mayoría de estos animalitos lamentablemente –yo diría un 90%- son comprados en las archifamosas “petshops” o en el inmundo Mercado Central.
Lo que estoy observando es que cuando compran el perrito –o gatito- los mercachifles de estas tiendas los entregan diciendo “con todas sus vacunas” o “con la primera vacunita,” y cosas por el estilo. Cuando me llevan al animalito a su primera consulta los despistados dueños me manifiestan que se lo vendieron “vacunadito”. Cuando les pregunto qué vacuna le pusieron, la mayoría se queda con la mente en blanco y comienzan a balbucear.
Cuando pido a los dueños que me muestren algún comprobante o papel donde indique qué vacuna le aplicaron, casi todos me muestran una cartilla de vacunación en donde en algunos casos hay, efectivamente, algún “sticker” de la vacuna. En otros casos apenas distingo una escritura garabateada apenas legible. Pero hay algo común en TODOS ellos: en ningún lado de estos papeluchos se puede leer el nombre del veterinario responsable de la aplicación de la vacuna.
Lamentablemente han sido muchas las ocasiones en las que me han llevado un animalito para consulta, por haber reventado en diarreas o con algún otro signo clínico de gravedad -como dificultad respiratoria- pocos días después de haberlo comprado, y de que el vendedor les jurara por su madrecita que la "mercancía" estaba "con todas sus vacunitas...”

(Si has llegado hasta aquí, amable lector, ¿¿qué preguntas van apareciendo en tu mente??)
Esta situaciones se ven favorecidas, en mayor proporción, por algunas empresas importadoras de las vacunas. No, no estoy diciendo que las vacunas que vendan sean malas. En absoluto. Lo que hacen estas empresas es vender sus vacunas sin importarles a quién se las venden, es decir, les da igual venderlas a un Médico Veterinario, que venderlas a empíricos y vendedores de cebo de culebra, o dueños de tiendas “petshop.”
Hay varias modalidades de engaño a los incautos:

Y, a todo esto, estimado lector, ¿¿cuál es la moraleja que va surgiendo en tu mente??
Te diré mi moraleja, tanto como dueño responsable y como Veterinario que soy:
1) NO CREER DE BUENAS A PRIMERAS EN LO QUE TE DICE EL VENDEDOR MERCACHIFLE. DESCONFÍA.
Recuerda que su negocio es vender, vender y vender a como dé lugar. Porque debe deshacerse de su mercancía –es decir de perritos y gatitos- lo más pronto posible.

2) POR MÁS QUE EL VENDEDOR TE JURE Y RE-JURE QUE EL ANIMAL YA ESTÁ VACUNADO, ASUME QUE NO LO ESTÁ Y EMPIEZA EL CRONOGRAMA DE VACUNACIÓN DESDE CERO.
3) UNA CARTILLA DE VACUNACIÓN -CON O SIN STICKER- NO VALE NADA SI NO TIENE LA FIRMA DE UN PROFESIONAL.
Cuando finalmente hayas decidido adquirir una mascota (no compres, adopta) en alguno de estos comercios, ten en cuenta lo siguiente:
- NOMBRE del Médico Veterinario
- FIRMA
- NÚMERO DE COLEGIATURA
- SELLO
- FECHA de vacunación.
De esta manera te estarás protegiendo a ti y a tu querida mascota.















