
Junto con el olor a perro, esta es tal vez la queja más frecuente con la que vienen muchos desesperados dueños cuando a Fido no le da la gana de comer las “bolitas” que con tanto cariño le ponen sobre el plato. Y esto, debido simplemente a que la mayoría de perros NO TIENE UNA BUENA RUTINA DE ALIMENTACIÓN. Muchas de estas situaciones llegan a extremos increíbles en una suerte de pugna o “tira y jala” entre perro y dueño, y en donde el 99% de las veces Fido es el vencedor.
En su vano intento de hacer que el perro llegue a comer su alimento los desesperados amos llegan a hacer mil y un malabares, ensayando pócimas, fórmulas, aderezos, condimentos, licuados, extractos, sobras, fritangas, etc., para lograr convencerlo de que coma su ración: CRASO ERROR.
Lo único que logramos con ello es PREMIAR A NUESTRO PERRO por esta conducta indeseable, es decir, lo premiamos por el hecho de NO comer su alimento (llámese concentrado pellets, pienso, bolas, o pepas).
El perro sabe muy bien que si se cruza de brazos y se niega a comer, su dueño le pondrá el manjar que al peludo le gusta. Y hay dueños –especialmente las señoras- que exceden toda razón y toda lógica yendo más allá e intentan hacer entrar en razón a Toby:
- Hijito, come tu comida, ¿si? Si no comes mami se molesta…
O esta otra:
- Eres un perro malo porque no comes tu comida..
Y la que se lleva el Oscar:
- …AY, POBRECITO…
El efecto neto de todo esto es -repito- reforzar este mal comportamiento una y otra vez, y en muchos casos… por años (o sea toda la vida del perro). Y este problema se origina por el hecho de querer tanto a nuestro perro que perdemos la perspectiva y la objetividad
.

¿Qué quiero decir?
Que al tener al perro viviendo con nosotros lo llegamos a considerar parte de la familia (lo que está muy bien) y lo tratamos como a un ser humano (lo que está muy, pero muy mal) cuando NO LO ES. Acá es donde fallamos en entender la psicología canina.
Si queremos tanto a nuestros perros debemos intentar al menos ver el mundo desde sus ojitos caninos. Flaco favor les hacemos al creerlos “casi humanos”.
El método que yo empleo con mis propios perros y que enseño a mis clientes es el que te describo a continuación y que estoy seguro que muchos de ustedes ya lo practican.
MUY IMPORTANTE:
POR NINGÚN MOTIVO DEBES APLICAR ESTE MÉTODO CON UN PERRO SENIL O CON UN PERRO ENFERMO. ESTO SE APLICA SOLO A PERROS SANOS. SI SOSPECHAS QUE ALGO NO ANDA BIEN CON TU AMIGO LLÉVALO AL DOCTOR Y QUE TE DIGA LO QUE DEBES HACER.
El método me lo he copiado de la naturaleza. Es biológico. Si el perro es de raza pequeña (Shitzú, Pekinés, Schnauzer min.) se puede empezar desde los 6 ó 7 meses de edad. Si es de raza mediana o grande, se puede empezar a partir de los 10 meses aproximadamente.
Sabemos que los cánidos silvestres cazan en grupo y la madre es la proveedora del alimento para sus cachorros. Por ejemplo, la madre caza un conejo y lo lleva a la madriguera donde sus cachorros saldrán a devorar la presa. Comerán sin chistar.

Si hay abundancia de alimento (digamos, de conejos), la madre les llevará conejo todos los días. Querido lector, te has puesto a pensar, en la ridícula situación en la que los cachorros le reclamen a su madre diciéndole:
- qué, ¿otra vez conejo? ¡¡Puajj!!
Adivino una sonrisa en tu rostro, lector. Pues, eso es lo que muchos perros hacen con sus dueños, día tras día; año tras año.
En la vida silvestre, los carnívoros (perros incluídos):
1) Encuentran a la presa
2) Persiguen a la presa (léase: TRABAJAN por el alimento)
3) Cazan/matan a la presa
4) Se la devoran
Y todo esto sucede a diario (si es que tienen la suerte de hallar alimento).

Todos estos instintos los tienen nuestros amados perros en sus genes. Entonces, adaptando este método a nuestros cánidos domesticados debes hacer lo siguiente:
EL PERRO DEBE GANARSE SU COMIDA
Puede que esto te cause alguna risa, pero es un hecho. Los perros antes de comer deben haber sido ejercitados. Es decir, haber hecho una caminata de por lo menos 30 minutos o haber realizado ejercicio intenso (como perseguir una pelota por ejemplo). De este modo el perro está "cazando su comida”.
El ejercicio es muy poderoso porque:
1) Satisface la necesidad física y psicológica que tiene nuestro perro de cazar a su presa.
2) Activa su metabolismo produciendo un hambre intensa.
3) Desarrollas tu figura de líder o alfa ante el quiltro.
Luego que tu perro ha hecho ejercicio, déjalo que calme su sed y se recupere como mínimo por unos 30 minutos. Luego, cuando está en un estado CALMADO y SUMISO, llegas con la mitad de su ración diaria, haces que se ponga en posición de SENTADO, y recién a tu orden (por ejemplo, la palabra GO) deja que se acerque al plato. A partir de este momento, con reloj en la mano, cuentas 10 minutos. Este es tiempo más que suficiente para que coma toda su porción. NO LE RUEGUES, NO LE HABLES, NO HAGAS CONTACTO VISUAL…
... Ok, tiempo cumplido.
Resultados.
A) Comió todo: levanta el plato (puedes acariciarlo y besarlo ahora)
B) No comió nada: IGNÓRALO, NO DIGAS NADA, ni una palabra. NO TE MOLESTES, .
Levanta el plato y guarda su comida. Luego de 10 ó 12 horas repites el procedimiento, y no le das el doble porque el bicho no comió en la mañana. Le das lo que dejó. Punto.
Algunos perros están contentos con sólo una ración al día. Los perros adultos no deberán comer más de dos veces en 24 horas y no debes dar NADA ENTRE COMIDAS.
MUY IMPORTANTE:
Los perros deben comer a horas fijas (a la misma hora) todos los días de su vida.
El problema con la mayoría de perros de casa es que NO SON EJERCITADOS.
Están todo el día echadotes, sin nada que hacer en la vida, durmiendo o yendo de acá para allá dentro de la casa viviendo una vida ANTINATURAL. El perro obviamente no tiene estímulos físicos ni mentales, tiene poco apetito, no quema mucha energía y la poca energía que ingiere se acumula en forma de grasa.
Los perros que tienen malos hábitos alimenticios (provocados por los dueños) o que tienen el plato servido con la comida todo el día, se negarán a este nuevo método, como bien has de suponer. Algunos perros incluso protestarán: “se ponen en huelga de hambre” , porque saben que la mami o el papi los va a premiar: ay pobrecito… ¡JA! Esta vez se equivocaron los Fidos.
Cuando caigan en la cuenta que no reciben los premios acostumbrados, el hambre les punzará las entrañas y van a comer, más contentos que nunca. Los perros lo captan rápido.
Este método está garantizado por la Madre Naturaleza. No falla.
Quien suele fallar - como siempre - es la parte humana.
Lector, si tú cedes, habrás perdido. Y tal vez para siempre. Luego no te quejes que no te avisé.