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domingo, 11 de enero de 2009

- EL DOLOR EN LOS ANIMALES


Uno de los recientes conceptos que se han venido desarrollando desde hace poco más de una década en Medicina Veterinaria es que nuestras mascotas experimentan tanto dolor como nosotros lo experimentamos. Y aunque esto te parezca obvio, las mismas causas que a nosotros nos provocan dolor, pueden producir dolor en nuestros animales de compañía. Cosas como por ejemplo: cirugía, trauma, cáncer, osteoartritis, etc.
La dificultad viene -sin embargo- cuando queremos determinar si nuestro animal está experimentando dolor, y en qué grado está experimentando ese dolor. Esta situación se complica mucho debido a que los animales poseen una forma efectiva de ocultar el dolor a los ojos de sus dueños y algunos hasta de manera estoica. Un ejemplo de ello son los gatos: cuando experimentan dolor muchos de ellos se esconden. No los ves con la frecuencia habitual. Pueden estar debajo del mueble o de alguna cama, o si está visible permanecerá quieto y tranquilo pudiendo presentar incluso ausencia o disminución del apetito entre otros signos.

Los perros viejos por ejemplo, que empiezan a desarrollar osteoartritis pueden presentar diversos grados de dolor que les impide estar juguetones o salir a dar su paseo habitual: ellos simplemente se vuelven más lentos, no se quejan como nosotros cuando nos duele algo. Muchas veces cuando empezamos a tratar ese dolor, de pronto vemos que nuestro perro vuelve a ser tan activo y jugueton como antes.


Es importante reconocer que el dolor en los animales -así como ocurre con los humanos- es una experiencia muy individual. Así, un animal podría expresar su dolor de determinada manera o podría tener un dolor más intenso que otro animal en sus mismas condiciones. Por ello nosotros -ya sea como médicos o como dueños de mascotas- debemos cuidar de cada animal de manera individual.

El dolor puede ser muy, pero muy nocivo para una animal incluso si están ocultándolo. Ahora sabemos que fisiológicamente el dolor puede ser tan dañino que puede provocar la demora en la recuperación (ya sea de una cirugía o enfermedad) e incluso se sabe que el dolor puede provocar lesiones en diversos órganos y sistemas mediante una serie de mecanismos, pudiendo provocar la muerte por diversas complicaciones. Por ello que el alivio del dolor es de extrema importancia.

Sabemos por ejemplo que las hembras que han sido sometidas a esterilización, pueden experimentar un gran dolor de 24 a 48 h post cirugía e incluso más si es que no han recibido un adecuado manejo del dolor (o, en el peor de los casos, si no han recibido ninguno). Asimismo, los perrros o gatos que han sido sometidos a procedimientos ortopédicos pueden experimentar dolor por uno o más días, e inclusive por semanas y meses si no reciben un tratamiento analgésico adecuado. Igualmente ocurre con los pacientes que han sido sometidos a cirugía para tratamiento del cáncer, a pesar que la extirpación -a la larga- es benéfica para el animal.

La buena noticia es que actualmente los veterinarios disponemos de una amplia variedad de drogas, protocolos y modalidades que pueden aliviar ese dolor. De esta manera se puede incluso tratar el dolor por anticipado, es decir, evitar su aparición o en todo caso, reducirlo a su mínima expresión por determinado número de días después del procedimiento.

Es muy importante para nosotros como dueños hacernos la siguiente pregunta cada vez que nos veamos en la necesidad de realizar un procedimiento a nuestra mascota:

Si esa cirugía u operación la fueran a realizar en mi persona...
...¿¿ me dolería??



Si la respuesta es afirmativa, entonces estamos obligados a sospechar la misma respuesta para nuestros animales.

Es muy importante la colaboración estrecha entre la familia y el/los veterinarios tratantes para poder identificar:
- Si el animal tiene dolor o está inquieto.
- Tratar de definir el grado de dolor o incomodidad que el animal está experimentando
- Poner en práctica el adecuado protocolo de manejo del dolor para ese particular paciente.

Es muy importante que los veterinarios expliquen de manera clara y precisa a los clientes
- ¿Qué es lo que se quiere lograr?
- ¿Cómo va a ser el resultado final?
- ¿Qué medicamentos y cómo los vamos a utilizar?
- ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios y en caso de que ocurran:
- ¿Cómo tratar es cuadro?

El dolor puede ser manejado por una gran variedad de drogas y técnicas ajustadas estrictamente a las necesidades de cada paciente de manera individual. Es de vital importancia para el cliente y el veterinario el discutir todos los aspectos del protocolo de manejo del dolor y que los dueños se ajusten estrictamente a la dosis y horario prescrito por el doctor.



Los animales que experimentan dolor crónico -como en el caso de la osteoartrittis- pueden manifestar cambios muy sutiles en su comportamiento que pueden ser difíciles de identificar. Estos cambios -sin embargo- son mucho más evidentes para las personas que conviven con la mascota debiendo informar de ello al veterinario. Por ejemplo, ¿el animal se rehúsa a beber agua o a ingerir su comida? Los animales con dolor en la espalda se niegan a bajar su cabeza hasta el plato debido al dolor que ello les produce. Otro caso por ejemplo es el del perro que solía cazar la pelota veinte veces y ahora sólo va por ella tres veces y se recuestan de inmediato. O podemos tener un animal muy sociable y bueno con los niños, que sin embargo ahora "sin razón aparente" se muestra gruñón y mordelón con ellos cuando corren a su alrededor.

Mis consejos como doctor para todos ustedes dueños de mascotas son los siguientes:
- Todos los días y por lo menos una vez al día ten un contacto especial con tu engreído: me refiero al contacto físico: tócalo desde la punta de la naríz hasta la punta de su cola y desde lo alto de la cabeza hasta las almohadillas de sus patitas. El toque debe ser un poco más firme que una caricia, mueve sus articulaciones y fíjate si es que opone alguna resistencia o se rehúsa a que se le toque determinada zona de su cuerpo, si ello ocurre puede ser el gran indicador que algo no está del todo bien. (La resistencia se puede manifestar como tensión, intento de morder, vocalización, ladra, chilla). Entonces habrá llegado el momento de llevarlo al doctor para un examen completo.

-Si tu mascota va a ser sometida a algún procedimiento quirúrgico (por la razón que fuere) no tengas miedo de preguntarle al doctor de frente y sin anestesia lo siguiente: Doctor ¿¿cuál es su protocolo de manejo del dolor para mi Toby?? Si el doctor balbucea o se pone nervioso sal de allí corriendo.

- Si tu mascota es un perro mayor de cinco años ( raza grande), o mayor de 7 u 8 (raza pequeña y también gatos) no permitas bajo ningún motivo que sea sometida a anestesia sin antes haberle hecho los análisis correspondientes denominados riesgo quirúrgico (esto será motivo de todo un post aparte), debido a que existen condiciones que sólo pueden ser detectadas mediante estos exámenes .

RECUERDA
Nuestras mascotas son miembros de nuestra familia, y como tales, ellos también merecen el mejor cuidado que podamos proveerles.

Es una obligación moral y médica el aliviar el dolor a nuestros pacientes ante cualquier situación que implique su aparición.

EL MANEJO Y LA PREVENCIÓN DEL DOLOR ES BUENA MEDICINA.