Buscar en este blog

domingo, 10 de mayo de 2009

- Y EN EL DÍA DE LAS MADRES...





No quiero empezar este post con el clásico "Feliz Día Mami". Por supuesto que es mi deseo, pero quiero ir un poquito más allá.

No sé cómo empezar...

Tal vez contándote un poco acerca de mi madre pueda llegar a ustedes mujeres, madres, tías, primas, hermanas, nietas, cuñadas, abuelas, sobrinas, hijas, novias, enamoradas. Me dirijo a todas ustedes, madres, y a las que algún día lo serán.

Definitivamente la influencia de la madre es poderosa, única, irrepetible e irreemplazable, e imprime un sello indeleble en los primeros años de la infancia de todo ser humano. Pero, a mi humilde entender, no sólo es madre quien ha parido: “madre –o padre- es el que cría” se suele decir; por ello también es madre quien cuida de sus animales.


Yo tuve la suerte de tener la madre que que tuve –y que tengo- por haberme dado tanto (al igual que la mayoría de las madres), pero especialmente por haberme inculcado el amor y respeto por los animales, algo que lamentablemente no todas las madres hacen.

Me acuerdo que cada vez que llevaba un perrito o gatito encontrado en la calle mi madre nunca me lo reprochaba, y por el contrario, siempre me apoyaba y hasta se interponía entre mi padre y yo, incluso se originaban acaloradas discusiones y mi madre siempre se mantuvo de mi lado y lográbamos al final que aquel animalillo indefenso se quedara en casa. Fue mi madre quien me comunicó su ternura por los animales, las plantas y la naturaleza en general. Siempre me decía “ellos son nuestros hermanos también”.




De mi abuela pude aprender a estar en contacto con los animales pero de un modo diferente: con ella la parte emocional quedaba en segundo plano y me enseñó –en su empírico saber- a cuidar de los pollos, patos, cuyes, conejos, perros y gatos. Fue una mujer recia. Me enseñó a alimentarlos, a diagnosticar enfermedades y a darles tratamiento. También con ella aprendí a formular raciones, a distinguir los huevos “hueros” o infértiles de los empollables. Me enseñó que a los conejitos recién nacidos no hay que tocarlos porque sinó la madre los puede matar. Me enseñó que se puede engañar a la coneja si nos frotamos las manos con alfalfa fresca, recién entonces se podía “chequear” la madriguera y asegurarnos que los gazapos estén todos vivos y en buen estado de salud. La abuela me enseñó que los perros son perros y que hay que disciplinarlos desde el primer día si no luego será complicado manejarlos: primero disciplina luego el afecto, me decía.





Con ella aprendí a curar a nuestros gatos que se iban de parranda luego de haber estado por días en los techos. Me acuerdo especialmente de nuestro gato negro “Guindón” quien venía lleno de heridas e infecciones (la abuela no castraba, qué va, tonterías, solía, decír). También aprendí con ella a atender a las gatas preñadas durante el parto: a jalar a los gatitos atracados, a cortar el cordón y también a calentar a los pollitos moribundos con agua caliente dentro una botella de vidrio. En fin…





La idea creo que es muy clara, querido lector, pero especialmente queridísima LECTORA. La mujer tiene en sus manos la capacidad de modelar el alma de un niño y marcar su derrotero para siempre. Si tú estás leyendo este blog es porque yo tuve la suerte de tener a estas dos hermosas y grandiosas mujeres que marcaron mi vida para siempre: mi madre y mi abuela. En tus manos mujer, está el futuro de los niños, de los animales y del planeta.





Y no bromeo.

De ti depende que tu hijo sea un amigo y hermano de los indefensos. Me da mucha pena ver por allí muchos niños que maltratan a los animales, o niños que les tienen pánico, por decir lo menos. Todo miedo es aprendido. No nacemos con miedo:

- ¡cuidado con el perro!

- ¡el perro te va a comer!

- ¡el gato te va a arañar!





- ¡el gato te va a asfixiar!

...y otras tonterías que escucho con frecuencia.


Mujer: nunca es tarde para aprender, y recuerda que siempre habrá alguien felíz de poder ayudarte, darte una mano y enseñarte.

Recuerda: Un niño es un mármol en bruto, de ti depende ser una escultora excepcional y hacer de él una obra de arte.

Madres y mujeres del mundo... ¡Benditas Sean!


9 comentarios:

Gabi dijo...

Me ha encantado.
Un post para guardar!

Anónimo dijo...

Muy cierto, a través de las madres aprendemos muchas cosas, entre ellos el amor y respeto por los animales como también el temor o rechazo u desprecio a estos como lamentablemente he podido constatar en muchos casos,

Gracias por compartir con nosotros las vivencias con tu madre y abuela, que gran bendición que ellas sean como nos cuentas,

Y claro nos atañe a todos los que amamos a los animales trasmitir el respeto y amor por ellos

Te confesare que alguna vez me he imaginado teniendo un hijo (a) enseñándole sobre los animales y la naturaleza y que juntos haríamos muchas cosas a favor de

Sabes tuve o agarre mucha experiencia en la crianza de conejitos, debido a que por un descuido quedaron preñadas 8 conejas al mismo tiempo, así que ya te imaginaras… tenia nidos por todo la casa, el contacto con mis conejas eran tan cercano que nunca se comieron a sus crías a pesar que los agarre desde casi recién nacidos para ver si estaban sanitos ya que algunos nacían muy débiles y tenia que darle leche aparte o con la mama aparte porque los hermanitos mas fuertes no le dejaban tomar, salve a muchos pero también hubieron otros demasiados débiles 

Mi coneja mas longeva vivió casi 9 años, se llamaba Tocoro, estuvo muy mal en sus últimas semanas de vida sufrí mucho hasta que tuve que tomar una decisión

A propósito de que Madre y Padre es quien cría y cuida, un saludo afectuoso a todas las madres / padres de animalitos, solo nosotros (as) sabemos el cuidado, tiempo, dedicación, sacrificio y amor que conlleva tener estos angelitos

Un afectuoso saludo de inicio de semana

GRESA

P.D. me voy de vacaciones, sin Internet en casa… extrañare a mi querido blog

Anónimo dijo...

GRACIAS "BRODER"!!!!... ERES LO MAXIMO!!!... TE AMO MUCHO!!!
TU SISTER!!!

Miyita dijo...

Hola DrG. Gracias por saludar a las madres con estas historias sobre tu madre y abuela, refleja el inmenso amor que les tienes. Me hiciste recordar a mi abuela materna, ella tambièn me enseñò a amar y respetar la naturaleza, como cuidar de los animales y plantas. Abrazos muchos para tì.

Mariana dijo...

Hermoso post! Me encantó. Que suerte la tuya de haber tenido esas dos mujeres a tu lado para transmitirte su amor y su sabiduría.
Un gran beso para tu mamá, que seguramente estará orgullosa de todo lo que haces para transmitir el amor y el respeto por todos los seres vivos.

LORENA dijo...

Muy lindo su blog Dr G , es muy grato encontrar a personas que amen tanto a los animales eso dice mucho de ud y su labor. Saludos

Anónimo dijo...

Hola G. siempre me han conmovido los escritos acerca de las mujeres y será porque yo lo soy. Es halagador y me entusiasma tener en mis manos tan noble labor, pero sé también que hombres como tu hacen que la mujeres seamos cada vez mejores. Agradezco la aportación que nos das mediante este blog. Saludos desde AQP

Miyita dijo...

DrG, permiteme leer esta entrada o alguna de las que tienes en tu blog para mis oyentes en una radio por internet, quisiera darlas a conocer. Gracias por tu blog, besos y que tengas una buena semana querido Dr.

Doctor G. dijo...

Gabi, Consuelo, CECI, Miyita, Anónima y Lorena: muchas gracias por sus palabras, pero ahora
"id y enseñad."

Miyita: si mencionas la fuente, un honor para mí. A ver si nos pasas el URL para seguirte.

Abrazos.