
Escurridizas. Ocultas. Escondidas. Misteriosas. Y sobre todo…olorosas…
Estos son algunos de los adjetivos con los que muchos dueños se refieren a estas sendas estructuras, características de algunas especies de mamíferos.
Estos son algunos de los adjetivos con los que muchos dueños se refieren a estas sendas estructuras, características de algunas especies de mamíferos.
¿Pero qué y cómo son las famosas glándulas anales?
Las glándulas anales son dos estructuras en forma de un pequeño saco ciego que se encuentran adyacentes a la abertura anal de los perros y gatos: una al lado izquierdo y la otra al lado derecho. Si levantas la cola de tu peludo las glándulas tendrán una ubicación en posición horaria 4 y 8 respectivamente.
Estas glandulitas se encuentran en constante producción de una sustancia cuyo olor y consistencia varían según edad y genética, pudiendo ser líquida, pastosa, semisólida, grumosa o caseosa; y de un color que puede ir del blanquecino, amarillento, marrón, gris o negro. El olor es característico de cada individuo, es su sello de olor propio e identifica a quien lo posee: su "huella digital". No hay dos olores iguales aunque nosotros no podamos distinguir estas "sutilezas". Este es uno de los principales olores con que los perros -y gatos- se identifican y se reconocen cuando se huelen el trasero. Es el equivalente humano de darnos la mano, más o menos.
Estas glandulitas se encuentran en constante producción de una sustancia cuyo olor y consistencia varían según edad y genética, pudiendo ser líquida, pastosa, semisólida, grumosa o caseosa; y de un color que puede ir del blanquecino, amarillento, marrón, gris o negro. El olor es característico de cada individuo, es su sello de olor propio e identifica a quien lo posee: su "huella digital". No hay dos olores iguales aunque nosotros no podamos distinguir estas "sutilezas". Este es uno de los principales olores con que los perros -y gatos- se identifican y se reconocen cuando se huelen el trasero. Es el equivalente humano de darnos la mano, más o menos.

Y, como sucede la mayoría de las veces, no nos enteramos de su existencia hasta que se presenta alguna de estas situaciones:
1) Durante un episodio de estrés o miedo extremo el animal contrae de manera involuntaria la musculatura lisa de estas estructuras expeliendo su contenido al exterior e inundando el espacio con este peculiar olor.
2) Toby se arrastra "en carretilla" es decir, se sienta en el suelo, levanta sus patas traseras y camina con las delanteras. Puede ser muy gracioso para nosotros pero te aseguro que no lo es para tu perro.
3) Fido está decaído (incluso febril), no quiere comer, intenta lamerse desesperadamente la zona perianal. Una vez en el doctor, el diagnóstico es abceso/infección/fístula de las glándulas, requiriendo muchas veces procedimientos más complicados como sedación/anestesia /cirugía y largas sesiones de antibióticos en casa para combatir la infección.

¿EXPRIMIR O NO EXPRIMIR?
Si te pones a pensar quién le exprime las glándulas a los cánidos o felinos silvestres llegarás a la misma conclusión que yo: nadie.
Algunos doctores recomiendan no apretarlas porque la naturaleza se encarga de su vaciamiento periódico. Están en lo cierto. Y también es cierto que ocurren fallas en este proceso y el problema sobreviene.
Yo soy de los que recomienda vaciar las glándulas de vez en cuando, debido a lo que comenté más arriba: las glándulas se pueden impactar, abcesar o infectar. Así que de manera profiláctica, e incentivando la cultura de la prevención, te sugiero el vaciado o expresión de estas bolsitas cada vez que realices el baño de tu mascota, o sea una vez al mes más o menos. Si eres de los que lleva a Fido a bañar a la veterinaria ya no debes preocuparte de hacerlo, ya que de seguro ellos lo hacen por ti. Y si eres de los que quieren aprender cómo, pregúntale a tu veterinario. Estoy seguro que estará muy contento de enseñarte. Los siguiente videos te darán una idea del procedimiento.
Ahora manos a la obra, mejor dicho manos a la cola. Esto se aprende haciendo que diciendo, o leyendo. Pero más o menos el movimiento es el siguiente: junta tus dedos pulgar e índice, ábrelos lo más que puedas y vuélvelos a juntar de nuevo: ése es el movimiento. Este procedimiento puede resultar muy doloroso si es que el animal tiene las glándulas obstruídas, o si el contenido es demasiado sólido. En ese caso la mascota puede intentar morder, lo mejor como dije es que tu doctor te asesore.
Realizando este sencillo procedimiento de manera periódica estarás previniendo muchas molestias a futuro. Es mejor prevenir que lamentar.











